Luis Alberto  G.

Luis Alberto G.

Degustador
Miembro Foodie


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Sobre mí
Miembro desde: Junio de 2013
Posición 65 del Top Calificadores de Colombia.
102 comentarios en Colombia

7/10. Un restaurante top busca que los clientes no tengan ni un solo “pero” en cualquier visita. Acá tuvimos varios “peros” en dos ocasiones separados por solo tres semanas. Eso sí, para mi es un orgullo cuando un restaurante en Colombia está dentro de los 100 mejores del mundo o cuando la revista Time lo ubica dentro de los 100 mejores sitios del planeta para visitar. No hay nada mejor que nuestra cocina siga ganando reconocimiento internacional. Los restaurares de Leonor Espinoza de gama media/alta como Misia o antes (ya cerraron) Mercado o La Leo han sido buenos. Al primero lo visitamos con alguna frecuencia, Mercado nos gustaba y La Leo nos desilusionó un par de veces. Leo Cocina y Cava, su restaurante insignia, nunca nos ha enganchado. En sus algo más de 10 años hemos ido unas 6 veces. Las dos últimas fueron en el mes de septiembre a raíz de la publicación de Time. Dijimos “con tanto reconocimiento internacional tenemos que volver para enamorarnos del sitio”. Sin embargo, en nuestras dos visitas vimos que algo tan importante como la consistencia y una altísima calidad parecían no tener, en algunos platos, unas sólidas bases. Primero que todo tengo que reconocer que las entradas sí merecen la fama internacional: el atún con hormigas culonas, las bolitas de yuca rellenas de conejo o los tacos de pato son deliciosos. Algo costosos, pero verdaderamente buenos. Si solo hubiéramos comido esto, hubiéramos salidos felices (pero con hambre) Sin embargo, tuvimos varios inconvenientes con los platos fuertes: 1. La primera vez pedimos el cerdo con cebada perlada, y nos trajeron el pescado con caracol y arroz con coco. Es de esos errores que uno hasta perdona por que uno no quiere entrar en la discusión que si pidió esto o lo otro. Este plato de pescado ya lo conocíamos, y es un plato promedio para algún colombiano. Posiblemente un extranjero si le parezca novedoso. 2. También pedimos el chivo. Tan pronto vimos el plato, anticipábamos una carne suave de cocción lenta. Pero fue todo lo contrario. Estaba muy dura. Tanto que daba susto que el hueso saliera “volando” con un mal control de fuerza. Ese error ya no lo pasamos, pero la respuesta del restaurante fue fría. Me escribieron que se disculpaban, que la máquina donde hacían la cocción no había funcionado bien, pero que nos alentaban a darle una segunda aportunidad al plato. 3. Por último nos sentimos algo incomodos con un acontecimiento menor, pero de esos que desilusionan. Estábamos terminado el plato fuerte y entró alguien (la dueña) al restautante hablado súper duro con un perrito por detrás. Pasó por el medio del salón (que es pequeño) dirección a la cocina. Nos encantan los perros, tenemos dos. Pero un restautante de gama alta no es el lugar para ese lindo perro, y menos caminando a la cocina. Y sobre la dueña, que un chef entre a un restaurante tan pequeño y ni siquiera sonría o salude o haga algo medio cálido llama la atención. En nuestra segunda visita las entradas espectaculares, no quisimos cambiar para no arriesgar . Volvimos a pedir el Chivo. Esta vez estaba muy suave, casi no se necesitaba el cuchillo, pero el sabor no estaba tan rico. (El “ladrillo” de la vez anterior irónicamente tenía mejor sabor). En esta ocasión pedimos el cerdo, que había estado esquivo la anterior visita. La verdad muy rico, pero un “poco” sobre-cocinado. Una salsa deliciosa ayudaba al cerdo que estaba un poco seco. Después de esto nos regalaron un postre de arazá por el “mal momento” vivido en nuestra anterior visita. Pero lo malo es que no nos gustan tanto los postres en general, pero bueno, “a caballo regalado...” Al final concluimos que si fuera por las entradas, este restaurante merece su fama, pero los platos fuertes y la falta de consistencia dañan todo lo anterior. Si fuera por el chivo duro, este restaurante no merecería estar entre los 100 mejores “del país”. Ojalá la chef no se esté distrayendo con Misia. La verdad quedamos muy desilusionados y seguramente le pasará a otros clientes. El problema parece de fondo.

Comida
Servicio
Ambiente
  • Cerdo
  • Pescado con caracoles y arroz con coco
  • Chivo
  • Tacos de pato

Buenos "sanguches", pésima gestión. Si van a abrir un restaurante de estos por favor: 1. Tener extractor para que la ropa no termine oliendo a comida, 2. tener más de un empleado, 3. que la cocina se vea más organizada si deciden que esté abierta a la vista de los clientes, 4. tener más de dos tipos de bebidas. (Solo había Coca-Cola regular o Cuatro) y 5. los datáfonos que no sean de adorno. (Tienen uno, pero solo recibieron efectivo). Un sitio "callejero" no es sinónimo de descuido y una buena idea puede terminar en un fracaso absoluto. Fuimos un grupo de seis personas. Éramos los únicos en el restaurante y tuvimos que esperar más de 25 minutos. Pese a todo lo anterior el "sanguche" de cerdo es delicioso y las papas, aunque tocó secarlas con servilletas por la cantidad de aceite, estaban muy buenas en especial con la salsa a base de rocoto. Este sitio tiene todo para ser un hit si lo administran correctamente.

Comida
Servicio
Ambiente

Es mejor no abrir a abrir por abrir restaurantes La expectativa de tener la oportunidad de ir a un nuevo (y buen) restaurante griego en Bogotá era mayúscula. La gastronomía de ese país combina todo su entorno geográfico, topografía e historia. Además pertenecer a un grupo de magníficos restaurantes nos animaba aún más. Y para elevar más el mito...lleno todos los días en la noche y hasta comentario en columna de opinión. Sin embargo, al llegar a la realidad y con solo ver por primera vez la carta nos dimos cuenta que en el mejor de los casos sería un restaurante regular. Es claro que no tiene el nivel que nos tienen acostumbrados sus dueños y esperamos que no estén abriendo restaurantes por abrir. Las tres veces que hemos ido han tenido dos elementos en común: la carta parece poco variada y los platos estarían mejor en un "food truck" en Europa. El queso frito, gran producto griego, es más show que una buena entrada. Lo mejor de la muy pequeña alcachofa es un triturado delicioso. Los dips y el pan, muy normalitos, además el pan lo traen frío. La musaka algo rescatable. La ensalada con un aceite de oliva muy normalito. (Colocar queso feta en la ensalada, no la convierte en una deliciosa ensalada griega) En los platos fuertes el pescado a la sal.... poco sabor y lo mejor es la salsa al limón que igual podría tener una segunda salsa. (Gran error servirlo en un plato frío). El lomo, nada diferenciado y el gyro... sin gracia. Y sobre todo llama mucho la atención que no tengan un buen plato con cordero. El servicio muy bueno y el ambiente agradable, pero para eso vamos a un bar. Conclusión: no sé si habrá cuarta visita por el momento y aunque vive lleno, la gente no come entero...

Comida
Servicio
Ambiente

Una perla de bajo perfil Nada como un restaurante cuyos dueños son japoneses y donde siempre se encuentra con clientes de esa nacionalidad. ¿Qué más se puede pedir? Lo importante a tener en cuenta en este lugar no tiene ni el ambiente, ni la infraestructura de esos restaurantes que tratan de servir comida japonesa sin conseguirlo. La inversión de este lugar es mínima (con encanto), pero la comida es la que cualquier amante de la comida puede conseguir en cualquier ciudad en Japón. (Claro, con los militantes de la calidad del pescado de Bogotá) Estupenda la experiencia de sentarse en la barra y poder hablar con los dueños en su incipiente español. Recomendado todo lo que tenga como proteína el pescado: el royo de salmón flameado es sencillamente sublime y los sashimis increíbles. En pocos sitios en la ciudad he comido erizo, que acá lo sirven a la perfección en varias presentaciones.

Comida
Servicio
Ambiente
  • aleta de pescado
  • Pescado apanado

No ir a este sitio, es no conocer el mejor restaurante mexicano del país de lejos. Cada ingrediente es finalmente seleccionado y en muchas ocasiones importado directamente de una plaza en México. Ideal no ir con carro, tener bien clara la dirección ya que no tiene ningún aviso y que solo hay menú para las bebidas. El restaurante, para una capacidad de aproximadamente 22 personas, es cálido desde la entrada. Normalmente el primer plato es un guacamole para servir en tortillas hechas a la perfección. Ese guacamole, que no debería tener misterio, es le mejor que hemos comido. Luego vienen normalmente el salmón (con maracuyá, alcaparras, sal de mar y un toque picante), el langostino (con mayonesa de chipotle), el wonton (relleno de queso y cuitlacoche) y las nuevas sorpresas de temporada como los tamales con cerdo o la crema de cuitlacoche o los tacos de pescado. Cada plato acompañado con una salsa picante espectacular. Y bueno, ni hablar de los tacos de lengua o de cochinilla que aveces son incluidos. En pocos restaurantes uno quisiera repetir en la misma visita todos los platos. Disfrutarlo es tener una experiencia única de la comida mexicana.

Comida
Servicio
Ambiente
  • Crema de cuitlacoche
  • Taco de pescado
  • Tamal de cerdo

Si supiera Gastón Acurio lo que sirven en este sitio...mínimo le da un "surmenage" Tengo un grave problema con los restaurantes que son famosos y muy buenos en Lima, pero que acá en Bogotá reducen su calidad dramáticamente. Yo entendería la diferencia en el pescado, pero muchos platos con otra proteína tienen un nivel inferior. Será que los proveedores de minifundios en Perú son más desarrollados que lo que se encuentra en nuestra Colombia? No lo sé, pero la diferencia es dramática. El restaurante en Lima en casa Moreyra es por lo menos sublime. Acá hasta el mesero no tenía ni idea de los platos especiales del día y la mesa no estaba bien dispuesta. Yo me pregunto si el gran Gastón Acurio ha probado las dos entradas que seleccioné en mi última visita: trío de cebiches y tartar de atún. Espero que no!. Son sencillamente decepcionantes. Los ceviches, que no son propiamente económicos, son un asalto a mano armada. Muy poco pescado o marisco, muy poco sabor. El tartar ni hablar. No tenía ningún atractivo. De platos fuertes, el pescado de pesca profunda estaba rico, pero no inolvidable. El cochinillo tenía una presentación poco atractiva, pero estaba delicioso. Tiene de salsa una reducción a base de naranja sencillamente espectacular. De postre... Nada especial, una esfera de chocolate con helado y frutos rojos. Conclusión, mejor no ir a este sitio para evitar una decepción gastronómica o tener suerte que por lo menos un plato sea verdaderamente bueno...

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100% mediocridad gastronómica Creo que la cocina colombiana es espectacular, pero este sitio que los fines de semana se llena hasta las banderas es verdaderamente malo. No entiendo el éxito de comer una gallina sin sabor y totalmente seca, una yuca y papa con una salsa de color artificial. El caldo con algo de sabor de gallina, tiene gran cantidad de condimentos secos. En fin, una vergüenza de sitio. Qué misterio su éxito...!

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Peor imposible Le falta mucho "perfeccionismo" a este sitio. Ya había escrito una reseña de este sitio en febrero de 2014. Volví para ver si cambiaba de opinión. Pero no. A este sitio le falta pasión por la buena comida y por el buen servicio. De nuevo, el que supongo es el dueño, tiene una actitud muuuuuy negativa. Pedimos unas entradas y solo llegaron la mitad de ellas. Ya no podíamos quejarnos con el señor porque había "desaparecido". Solo llegaron las croquetas de risotto que no tienen nada de especial. Respecto a los platos fuertes Íbamos unas siete personas y tal vez solo dos salieron medio contentos. Yo pedí una pizza con anchoas. Estaba bien, pero muy pequeña, no da para plato fuerte. Se pidió un lomo con alcaparras, que más bien parecía alcaparras con lomo. (Señores tengan en cuenta que es ilógico abusar de un ingrediente con un sabor tan fuerte). La pasta carbonara como hecha en casa por alguien siguiendo la receta en YouTube. La experiencia que tuvimos no invita a que uno vuelva al restaurante. Espero no tener que hacerlo. Solo se logra una relación de transacción económica con este sitio.

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Servicio
Ambiente
  • Pasta carbonara

Un sitio donde se pensó en los más pequeños detalles... Este sitio me pareció en varios aspectos espectacular. Está en una calle perdida donde uno no espera un restaurante, tiene una decoración espectacular que mejora bastante el pequeño local en el que se encuentra y lo más importante el Ramen es delicioso. De entrada el Negi Tori le falta algo de sabor pero las dos variedades de dumplings están muy sabrosas. Respecto a los Ramen, el mejor de lejos de la cuidad, El Spice Toripaitan o el Shoyu son deliciosos. De adición compartimos porción de huevo y verduras y quedan increíbles. Pedimos de acompañamiento el arroz Chahan y fue perfecto. De postre unos Wan tan de manzanas con helado artesanal del vainilla no podían estar mejores. Todo lo anterior a un precio muy razonable. En único lunar de este gran sitio es el servicio. Me parecieron, las tres veces que fui, los meseros más antipáticos con los que me he topado últimamente. Ojo a al dueño de este lugar para que esto no sea un lunar innecesario. Tiene otros restaurantes donde el servicio es muy bueno. Pero en fin, el restaurante es para volver y volver en especial un día bogotano bien frío... PD. Me pareció increíble que hasta el baño es estilo japonés

Comida
Servicio
Ambiente

Muy "amablemente" La verdad este sitio me dio risa. Entendí que cumple, en algunos casos diferentes al mío, su objetivo cobrando como un restaurante normal, pero ofreciendo muy "amablemente" el 40% de una ración de una comida normal. !Seguramente algunas personas bajan peso gastando dinero de esta forma! Fuimos a desayunar y lo primero que nos comentaron, muy "amablemente", era las cosas que no tenían. Entonces pedimos unos panes... pero de esos muy "amablemente" tampoco los tenían. Entonces un jugo particular... Pero ese muy "amablemente" tampoco lo podían dar por alguna razón que no entendimos. Así de "amablemente" tratados ¿cómo uno se pone bravo? Entonces preferimos preguntar que tenían y pedimos, si el hambre me deja recordar, unos huevos con queso de cabra, unas arepas y un jugo con cientos de ingredientes naturales. Mientras nos servían caminé por la tienda que tienen al interior. Es espectacular!. Todo ordenado a la perfección y totalmente agradable a la vista. Eso sí, los precios un 30% más altos que los que conseguimos en sitios menos "amables" Muy "amablemente" nos sirvieron el desayuno más pequeño que he comido en mi vida. Terminamos unos minutos después, pagamos y nos fuimos resignados a otro lugar a completar el desayuno. Como quien dice, ni bajé peso ese día porque desayuné dos veces... Todo un "pague dos lleve uno" Eso sí, me sentí que me quitaron el dinero con gran "amabilidad".

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Servicio
Ambiente
Posición 41 del Top Fotógrafos de Colombia.
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Cerdo

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Pescado con caracoles y arroz con coco

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el 24 de septiembre de 2018
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aleta de pescado

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Pescado apanado

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