Desde la llegada terrible, nos decían que no tendió reservación, después llegó la otra persona del grupo y le decían lo mismo. pedimos cocteles, después una botella de vino y, al final yo pedí una copa de vino blanco, la somelier me miró como si le estuviera pidiendo limosna y, por supuesto, nunca me la sirvieron. La comida es buena, el sitio bonito, la música en vivo excelente y nuestro mesero David muy amable. no volveré nunca y no lo recomiendo.
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