LLevaba varios meses sin ir a este restaurante y lo visite este fin de semana. Recorde lo agradable de su ambiente, decorado con cuadros de artistas Colombianos conocidos, lo único que recomendaría, es mejorar un poco la iluminación que me pareció muy tenue. El pollo es espectacular, tiene la textura perfecta, cocido lento y al llegar a la mesa esta perfectamente crocante. Las patatas bravas muy ricas y la ensalada de la casa también. De postre pedimos el sandwich de brownie con helado, buen postre no muy dulce.
