Hace mucho tiempo no iba a 7-16 y la verdad esta fue la mejor experiencia de todas . Pedimos unos pulpos baby que estaban súper buenos al igual que las patatas bravas y los langostinos a la parrilla. De fuerte me impresionó el tamaño y sabor del Porterhouse steak, corte difícil de lograr su punto, por lo que le reconozco gran virtud al parrillero. Como siempre el lugar y servicio impecables.




