Quizas fuimos en un mal día. Pedi un pisco (un error estrategico para un restaurante de carnes) y me trajeron algo tan extraño que pedi que lo cambiaran (no suelo hacer eso). Nuestro mesero fue quien despues tuvo que prepararlo y quedó aceptable, mientras el barman se escondía detras de la barra. El administrador se molestó por mi solicitud y no dejó de hacer mala cara. De alli en adelante todo siguió igual. El ambiente no ayudó, la carne resultó estandar para un sitio especializado. Es una lastima porque parece que la inversion fue importante, pero descuidan demasiados detalles.
