La comida es buena, recomiendo los langostinos. La arquitectura exterior y la entrada te generan la expectativa del interior pero ahí falta, no es un lugar romántico, pero para una comida familiar es excelente opción. El servicio es bueno y son amables en las miles de preguntas sobre los vinos, los platos y el maridaje ideal para lo que pidas. La carta de vinos podría se más variada.
