Sencillamente el mejor y más romántico restaurante de Bogotá. La comida espectacular, deliciosa, muy buenas porciones y la calidad es impecable. El servicio genial. El lugar es hermoso ir girando mientras cenas es incomparable. Obvio el precio es alto pero no buscarás algo así de increíble pagando tres pesos. Pero lo que pagas vale 100% la pena. Y el baño: Me gustó. las paredes eran de corcho. Todo recomendadísimo!!


