Una gran decepción. El ambiente no es agradable, los meseros aun no conocen la carta, la carta no es clara (confunden rollos con makis), el sushi es francamente malo, el arroz con pato solo sabe a ajo. La comida en general es cara, poca y mala. Medio se pueden rescatar los cocteles y el tiradito de atún. Salvaje se ha preocupado por el mercadeo, por crear marca, por tener presencia en redes, por la decoración...pero han descuidado la cocina, una lástima.
