Clásico y con recetarios mediterráneos con pinceladas griegas.... divertido al paladar. Sobrio y elegante, pero al mismo tiempo informal.... muy amables.... buena selección de vinos y cócteles... la última vez que fui lo hice solo, aunque acompañado es único, lástima que fui de trabajo, y mi espesa no podía venir. pedí almejas cocinadas en vino blanco y papas a la francesa.... espectacular..... cualquier entrada te complacerá y la degustación de postres ni hablar.... si estas por la zona... no dejes de ir. Sin duda es una excelente opción en Bogotá...
