El restaurante es de dos pisos, tienen buen número de mesas, acorde a la cantidad de gente que va. Existe la opción de armar la hamburguesa o de elegir una de la carta. Yo pedí una Smoking Molly con Chilli Fries y quedé realmente satisfecho. La hamburguesa tiene ese toque ahumado que la hace diferente, cebolla caramelizada y una salsa a base de Jack Daniel's que le pone su sello particular. El sitio es muy oscuro.

