La Fragata ya no es lo que fue. Aunque sigue siendo uno de los restaurantes más caros de la ciudad, la comida y la atención han declinado. El domingo fui a cenar con un grupo de 7 personas más (4 extranjeros) y nadie salió satisfecho. Pedí arroz a la marinera y no lo pude terminar ya que estaba tan lleno de aceite que resultaba repugnante. Le dije al mesero y simplemente me agradeció.
