Harry es un restaurante de muchísima altura. La preparación de los platos y la sazón del chef son exquisitos. Recomiendo mucho las ribs de cerdo y el lomo en salsa de foie gras. De acompañamientos los espárragos o las espinacas. Por el lado del servicio, es un poco frío pero no es malo. Y finalmente, el ambiente es un poco de abuelitos pero muy bueno.
