Es uno de mis restaurantes favoritos. Son diligentes desde el momento en el que te toman tu pedido de memoria, hasta que te lo sirven a la perfección. He estado en todas las sedes y la mejor es la de Museo Nacional. El gerente Víctor y la administradora son muy atentos y simpáticos, te hacen vivir una experiencia agradable. El plan ideal completo consiste en pedir de entrada edamame y gyosas de lomo. De tomar pida una limonada de hierbabuena (si quiere comer bastante) sino un extracto energía (llena mucho). De plato fuerte, le recomiendo mucho el Tori Tatsuta Age con arroz integral, un pollo/pescado apanado con curry rojo, combinado con leche de coco y otros sabores agridulces deliciosos. El Bowl Vietnamita y el Pad Thai son insignia, pero si quiere probar algo único, váyase por el primero. Para terminar, pida la tartaleta raw de frambuesas. Increíble. Aunque cuando no hay temporada de frambuesas, suelen reemplazarlas por arándanos. Queda igual de increíble.
