Este lugar hace honor a su nombre, esta lleno de estantes con distintas botellas de tequila y por más que miraba no encontraba una igual a la otra. De entrada comí queso fundido con chorizo, y de fuerte un lomo mexicanisimo que viene bañado en una deliciosa salsa de chilis. Tanto la entrada como el plato fuerte vienen con unas tortillas para armar un burrito. De postre comí un delicioso mouse de tequila. Toda la comida que probé en este lugar me encanto! El restaurante tiene una muy buena filosofía con sus clientes: "Recibimos clientes y despedimos amigos", el servicio es excelente.
