Me recomendaron mucho este lugar para desayunar como extranjera decidí darle la oportunidad. al llegar una mujer nos atendió, fue quien tomó la orden sin embargo, no estuvo tan al pendiente de nosotros. la comida bastante regular para su precio excesivo. Al terminar un mesero diferente al que nos atendió preguntó si queríamos dejar propina dijimos que no y la tal Lina empezó a decir “qué disgusto que disgusto”. me pareció muy desubicado de su parte. ya que la propina debe ser opcional y no debe enfadarse de tal manera. sin duda no volvería

