El ambiente muy elegante, la carta con bastante variedad, sin embargo pedimos el salmón trufado no sabia a trufa, el niggiri de Pulpo estaba muy rico, el Miso Ramen de pollo estaba muy amargo, el pollo seco y sin sabor. El postre muy lindo visualmente pero demasiado dulce. Los platos bastante demorados (45 - 50 minutos) Esperaba un poco más dado la categoría del lugar y el precio. La atención puede mejorar, estar un poco más pendiente de las mesas pequeñas.
