Mesa Franca

Cada vez se está volviendo más frecuente encontrarse con sorpresivos negocios en las clásicas casas del barrio Chapinero Alto, el último que conocimos fue un increíble restaurante lleno de sabores colombianos y recuerdos de los platos que preparaban nuestras abuelas, pero llevados a otro nivel a través de una cocina de autor. A pesar del gran tamaño de la casa, Mesa Franca es por dentro, un lugar pequeño y con un espacio juvenil y acogedor distribuido en 4 o 5 secciones. Desde que entramos el servicio fue súper atento y bajo su recomendación empezamos con 3 cocteles que de inmediato nos llamaron la atención: Un Uchuva Spritz con base de Absolut Mandarin, uchuvas y vino espumante, el Bogotá Bramble de la sección de “raspados” hecho a partir de Ginebra, mora y limón y por último, después de dudarlo un poco, nos arriesgamos con el intimidante Smoke N` Fire hecho con Mezcal, ají, limón y hielo picante que contrariamente a lo cotidiano, iba haciendo más interesante al coctel a medida que pasaba el tiempo.

La comida no se hizo esperar y como el hambre era bastante, pedimos un crudo de trucha increíble que nos sorprendió hasta con su presentación, además tiene el encanto de las “papas de ayer” o papas trasnochadas que solo hemos visto en este lugar. El chef Ivan Cadena luego nos recomendó algunos de sus platos fuertes favoritos y nosotros le hicimos caso, pedimos la pesca del día (corvina) que venía sobre una cama de quinoa crocante y puré de zapallo y duraznos que complementaba el plato con colores sabores y texturas perfectamente. También pedimos el cochinillo que es un plato especial de su carta y que viene con puré de plátano maduro y naranja, emulsión de cilantro cimarrón, queso costeño frito y encurtido de yacón; de verdad para este, sobran las palabras, estaba realmente delicioso. El tercero fue el plato más sencillo (ojo, ¡sencillo! más no simple) un Bife ancho jugoso y a termino medio acompañado de vegetales asados y una ensalada increíblemente balanceada.

El postre fue la parte que más nos hizo recordar a casa, pues era una representación personal de la cuajada con dulce casero de mora o papayuela que comíamos cuando pequeños, lograda a partir de una Panna Cotta de Stracciatella con frutos rojos, el toque crocante de la granola y una corona de papayuela.

De verdad todo en este acogedor lugar es sorprendente y como su nombre lo indica, tendrá mesas suficientes esperándolos para compartir con amigos o familia, acompañados de una buena tanda de recuerdos y experiencias.