Comida
Servicio
Ambiente

No puedes olvidarte de este restaurante si viajas a Medellín. Aunque ya ha perdido toda la sazón, el gentío es digno de cualquier bar de copas de moda y la velocidad suele ser vertiginosa, si te quedas a vivir en esta ciudad te darás cuenta que para comer la cocina tradicional antioqueña, Mondongos no es. la ración completa de tripa, con su caldo, su aguacate, su banano, el siempre eficaz cilantro y los restos de ingredientes que flotan en este océano de grasa es monumental. Lo recomiendo, y si uno puede pedir mazamorra pues mejor. Solo que al prepararse en grandes cantidades, y para muchos clientes que hacen fila con paciencia, el plato pierde eso, el sabor. Olvídate de pedir carne de res cruda, simplemente sellada, siempre se olvidan de hacerlo. Es tanto el maremágnum de clientes y tanto el afán y el acoso por despejar la mesa, que uno no disfruta ni lo mas mínimo. Las carnes? muy hechas, su sabor queda desperdiciado, el acompañamiento? arepita, tomate (verde) aguacate y la patatita hervida. El servicio suele ser eficaz, están mas preparados en despachar, cobrar y echar que para otra cosa. Se respira la impaciencia y la rapidez de muchos de los clientes, con esa manía de comer sin masticar y liquidar pronto lo comido por lo servido. pero vale la pena ir, el safari es impagable. Recomiendo la bandeja, eso si, gigantesca. Una vez conocida esta fábrica de moler estomagos, uno se va a deambular por los barrios en busca de la autentica cocina regional. Sin prisas.

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