Es indispensable llegar programado para esperar 30 minutos (los sábados y domingos) antes de poder ingresar al restaurante. Si está lloviendo, no me atrevería a pasar. El servicio es regular, no hay música dentro del restaurante que es indispensable para hacer la espera más amena. El concepto del restaurante es muy interesante, hay que conocerlo. Los patos son un poco costosos para lo que son realmente pero son deliciosos. La variedad del menú es un plus al igual que las bebidas. En general, es un restaurante muy agradable para desayunar o para el brunch.

