Lo que encantó es que está localizado a una cuadra de mi hotel. Área segura, cenamos en una terra ita que da a la calle con la ventaja de calefacción apropiada. Las albondigas de cordero, el pulpo, y sobre todo el pato a la naranja estuvieron insuperables. El ambiente es bueno y sus meseros bien entrenados. No les cuento el precio de una botella de viuda de Clicot que nos bebimos por estar en celebrando un Aniversario 50. Mejor escogencia no pudimos hacer. Ahhh se me olvidaron los profiteroles.
