Fui un sábado en la tarde y estaba repleto de turistas comiendo ajiaco, pero como que no les gusta y no saben que las alcaparras y la crema de leche van en la sopa. Nunca había visto tanto desperdicio. Estaba haciendo un calor infernal y no se les ha ocurrido poner un aire acondicionado. El servicio es regular porque los meseros suben y bajan como locos las escaleritas empinadas pero se demoran en limpiar las mesas y cuando lo hacen, solo recogen los platos y quedan migajas de tamal pegadas. Las almojábanas son de paquete y el pan también comprado. El tamal es pequeño pero rico y bien condimentado. Al divorcio le echan arequipe del barato.

