Excelente restaurante. El ambiente moderno, fresco y elegante siendo también casual y tranquilo para visitar un lunes festivo. Una carta de vinos variada y extensa, que resalta perfecto con la enorne amabilidad de Harold el mesero, hubo algunos cambios en las bebidas, pero sin problema nos cambiaron y fue espectacular. La pasta en su punto, los baños impecables y muy bien dotados y decorados. Volvería, en definitiva y lo recomiendo



