Nada convencional. Con un concepto arriesgado. Los platos bien presentados y variados, con insumos muy colombianos, lo que hay que resaltar, evocando platos típicos en versión moderna, contemporánea, por llamarlo de alguna forma. El servicio muy lento, espaciando demasiado entre uno y otro "momento ": hay que disponer de tiempo que puede ser entre 2 y 3 horas. En cuanto al precio, un poco elevado. Aun cuando lo salva lo novedoso, difícilmente volvería.
