La comida estaba rica como siempre, el pad thai nunca falla, al igual que el sushi Philadelphia. A pesar de esto, siendo 25 de diciembre, entramos y cuando nos sentamos la mesera nos apuró para que pidiéramos rápido, que porque ya iban a cerrar (no eran ni las 8 pm). Eso lo entendemos, pero la actitud fue poco amable, teniendo en cuenta que cuando entramos no nos "advirtieron" del cierre, no sabíamos que había tanto afán por parte del personal. No había uno de los platos que pedimos, cosa que quita muchos puntos. Como (casi) siempre: excelente comida, servicio algo decepcionante y nada cortés.
