Por ser un lugar clásico en Bogotá, se pensaría que con el paso de los años, habrían eliminado problema de servicio y presentación.... Como un pequeño ejemplo de la regular atención: Media hora, 3 meseras diferentes y ninguna entendía que quería tomar un té caliente en agua... a mi mesa llegaron tintos, agua fría, y un sin fin de 'ok en un momento se lo traigo'... Platos servidos a la carrera y con mala presentación, hace que se piense más de una vez el volver al restaurante.
