He ido al menos 6 veces. Es un sitio para ir en familia para quienes les guste el sol y echarse en el pasto después de comer, y no sea exigente con la calidad de lo que se come. La sazón de las carnes varía considerablemente, no siempre tienen todas las carnes, los cortes de carne a veces son de baja calidad. El servicio es mejor que el de Villa Quezada u otros sitios similares. No entiendo porque las bebidas se piden aparte y hay que hacer entonces dos filas. La oferta de postres es limitada y NO tienen café, sino una máquina de Nescafé que da unos cafés muy raros.
