Lo bueno; el espacio. Aceptable; el servicio. Lo malo; la organización en las cajas, el pedido y despacho es algo de no entender, filas que pueden durar más que el promedio de restaurantes. La zona de parqueo a pesar de la amplitud, es un desastre por el suelo EXTREMADAMENTE rocoso, he visto la incomodidad de las personas, sin contar los que llevan adultos mayores o sillas de ruedas. La comida; regular, nada que no se consiga en otro lugar, destacable, la arepa, yuca y longaniza, las carnes son secas sin gracia ni sabor. No es el recomendado para salir cada finde, está sobrevalorado en muchos aspectos, además de un precio no considerable por la cantidad de comida que se recibe. La política de recibir mascotas es algo que si a Ud no le gusta, tiene que colmarse de paciencia para aguantar, sin mencionar que los dueños de los animales se ofenden si uno se siente incomodo, vivimos en el país del mis intereses van por encima del colectivo... ¿Volver? Con una visita al año es más que suficiente.
