Muy buen restaurante. Empezando por lo malo, lo único que sugeriría es que QUITEN LOS TELEVISORES. El televisor está bien en los bares donde se van a ver deportes, etc. Sin embargo, NO en un buen restaurante. Es una lástima que un sitio que tiene una decoración y una restauración de la casa tan bien lograda se lo tiren con televisores de muchas pulgadas donde ponen partidos de fútbol. Ahora lo bueno: todo el resto. La pizza deliciosa. La pasta fresca rellena, espectacular. Los crudos buenísimos. Hasta la pavlova (aka merengón), que normalmente es un postre de "relleno" estaba buenísima. Volveré con certeza.
