Un sitio para el carnívoro que llevas dentro, porciones generosas, campestre y muy buen sabor, a pesar de que queda un poco retirado cuando se piensa en comer carne de la buena, aclaro sin ser gourmet ni para los críticos exigentes, este sitio es ideal. Bastante familiar y de ambiente nada espectacular, hay que centrarse en un buen corte o una hamburguesa de proporciones "picapiedrezcas" para disfrutarlo realmente. Es para ir con la familia, bastante apto para niños, el parqueadero es un poco pequeño y creo que es mejor ir pasado el mediodía para no encontrarlo tan lleno. El lomo al trapo es muy rico pero no para todos los gustos porque siempre sale medio, es bastante para una sola persona y solo carnívoros avanzados. Como recomendación adicional, cuidado con los términos, suelen dejarlos un poco más bajos del punto, claro que para el que come buena carne eso nunca será un problema. ¡Provecho!
