Excelente experiencia, realmente es como un "spa de comida". La atención magnifica, fui con mi novio y la mesa estaba decorada con petalos y una vela. Nos deleitamos con cada plato y vivimos cada sensación. Además terminaron con una sorpresa para mi novio por su cumpleaños. Pero tengo que decir que no es un restaurante para todo el mundo, si quieres ir debes ser arriesgado al momento de experimentar sabores y combinaciones diferentes.
