La relación precio/calidad es lo que hace de este sitio uno de los peores de Bogotá. Los precios son absurdos y la comida es muy regular, el precio de las bebidas se pasa de todo tono, llegando a cobrar 14 mil pesos por una cerveza nacional en botella. De los platos ni hablar, muy muy muy corrientes y con precios acordes al de las bebidas. El sitio tiene hacinamiento y si pretende ir a ver un show debe llegar un par de horas antes a lo anunciado en la boleta pues de lo contrario lo pueden sentar en la escalera o en mesas con cero visión a la tarima pero con pantallas de 32 pulgadas para que "disfrute" de su cena con show por televisión. Y la atención da lástima, de verdad los meseros parecen estar drogados, son lentos, tienen cierta confianza extra con los clientes y son ineficientes, pero eso si, son buena gente, todos unos vacanes, los más "parceros" del mundo. Por mí que hagan lo que les plazca, si son parte del ambiente, de la decoración, lo que sea, pero la ineptitud es desquiciante. Deberían dedicarse a lo que saben hacer muy bien, a la pachanga, pero no a la comida de lo que no tienen ni idea. PD el café "americano" de los peores que he probado en Bogotá y te lo cobran a 4.5.
