Terrible experiencia la que tuvimos ayer. Pedimos tres platos de salmón y tuvimos que devolverlos porque el pescado estaba crudo. En tres ocasiones devolvimos los platos porque no pudieron cocerlos, nos pidieron cambiar los platos, pero terminamos comiendo lo que ellos nos sirvieron. El tiempo de espera del servicio fue de dos horas. Pedimos una botella de vino y nos sirvieron otra más cara que no habíamos pedido. No había el postre que queríamos. El calzonni napolitano estaba crudo y un plato nada que ver, con vegetales crudos, sin queso Parmesano y absolutamente frío. Es descepcionante que una noche de celebración especial terminará siendo un suplicio para los comensales. Los platos no son para nada económicos para recibir ese tipo de servicio y de comida tan mala. No es ni la sombra del restaurante elegante, rico y de excelente servicio que conocí. Tampoco había agua en los baños y dicen que tuvieron problemas con el gas para la cocina. No volveré jamás. La vista, como siempre espectacular.
